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Cómo cultivar marihuana: trucos y consejos

15.01.2021

En España, el cultivo de sustancias estupefacientes está considerado como ilegal salvo que se cuente con autorización de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios y del Ministerio de Sanidad. El cultivo de marihuana se encuentra entre las actividades permitidas por la legislación actual, aunque con matices y siempre que no exista ánimo de lucro en su plantación. Por otra parte, el número de coleccionistas en busca de semillas de distintas variedades se incrementa con el paso de los años tanto a nivel nacional como en el resto del mundo, lo que ha llevado a muchos a utilizar estas piezas de colección para el autoconsumo. ¿Son aptas para el cultivo? La respuesta es sí, aunque debes tener en cuenta ciertos aspectos para mantener la planta en óptimas condiciones.

La legislación española sobre el cultivo de marihuana

Antes de entrar en detalles sobre el tratamiento que se le debe dar a las semillas y cómo cultivar marihuana de manera correcta y sin ocasionar perjuicios ajenos, debes saber que el cultivo de cannabis se ha visto afectado desde la entrada en vigor de la denominada “Ley Mordaza”. El apartado 18 del artículo 36 eleva la consideración a sanción grave de cualquier acto de plantación y cultivo ilícito de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas en lugares visibles al público, un paso más en la prohibición del consumo de este tipo de producto y que penaliza no solo el consumo en público, sino que castiga a los que cultiven cannabis que se encuentren a la vista de ojos ajenos.

No obstante, el debate sobre esta nueva interpretación ha desembocado en una conclusión similar a la generada por la Ley de Seguridad Ciudadana de 1992, recomendándose siempre mantener las plantas en espacios cerrados. No te preocupes por su mantenimiento, ya que unas líneas más abajo te explicamos cómo cultivar marihuanas en interior y conservarlas en perfectas condiciones, sea cual sea la variedad que hayas elegido.

Recomendaciones para cultivar marihuana en espacios abiertos

Entre los consejos más habituales entre quienes saben cómo cultivar marihuanas en exterior, elegir de un buen fertilizante, ubicar adecuadamente de la planta para captar luz solar durante el tiempo suficiente durante el día y realizar ajustes de pH y EC (electroconductividad) son algunos de los aspectos fundamentales para conseguir una marihuana de calidad y sin carencias.

La calidad del agua es determinante para obtener unos resultados óptimos, aunque debe ser administrada en su justa medida. Contar con dispositivos de riego por goteo o canalizadores que administren los flujos de agua es más que recomendable, ya que evitan que las hojas mueran por deshidratación, al tiempo que se combate la sobreexposición al agua, lo que arruinaría la calidad de la planta.

En las épocas de mayor humedad, debes supervisar que las plantas no padezcan plagas de las denominadas “orugas del cogollo”, que se alimentan de las semillas del cogollo y cuyas larvas y deposiciones perjudican notablemente la calidad de la planta. En caso de detectar su presencia, combátelas con trampas de feromonas sexuales para seguir los vuelos y evitar que las mariposas se posen sobre las plantas.

Los restos de la cosecha pueden ser aprovechados para futuras plantaciones. Nuestra recomendación es que dejes curar la hierba, al menos durante un par de meses para que la planta extraiga todo su aroma, y que cortes únicamente las plantas de la mitad superior. Si dejas intacta la parte inferior, el tallo seguirá segregando resina, potenciando el aroma de los futuros cogollos y dando lugar a una variedad mucho más intensa y sabrosa.

Cultivar marihuana en espacios cerrados: trucos para obtener mejores resultados

El cultivo en interiores es la opción más recomendada para quienes buscan discreción y menos problemas a la hora de mantener las plantas alejadas de parásitos que afecten al resultado final. Lo mejor si vas a cultivar marihuana en un espacio cerrado es hacerte con un armario de cultivo, a la venta en distintos tamaños y con diferentes sistemas de cierre. Cuentan con un recubrimiento interior que mantiene la temperatura idónea para favorecer su cultivo, y tienen capacidad hasta para 42 plantitas de marihuana.

Una regla de oro que tienes que tener siempre presente en cuanto a las macetas, es la de los 100 litros por metro cuadrado. Para que te hagas una idea, las macetas de 11 litros por metro cuadrado permiten obtener plantas en tres meses tras el inicio de la germinación.

Otro aspecto fundamental para mantener a las plantas en óptimas condiciones son los extractores de aire. Las lámparas de iluminación empleadas para incubar las semillas y permitir que germinen pueden llegar a producir una cantidad de calor excesiva. No es conveniente sobrepasar los 28º C, y nunca se deben alcanzar los 30º C. Por ello, es bastante probable que nos haga falta contar con un sistema compacto de extracción del aire que permita renovar el oxígeno y la temperatura de la estancia.

Una de las preguntas más frecuentes entre quienes no saben cómo cultivar marihuanas en casa es si la planta desprende un potente olor que pueda alertar a los vecinos sobre la presencia de esta especie en el domicilio. A pesar de que un extractor puede ayudarte a reducir los aromas producidos por las esporas y las semillas de la planta, lo cierto es que lo mejor de todo es que cultives pequeñas cantidades destinadas siempre al autoconsumo, de manera que la presencia de las semillas germinadas no sea demasiado notoria entre quienes te rodean.

Por otro lado, si cuentas con un presupuesto algo mayor, ten presente que siempre puedes recurrir a los filtros antiolor de carbón activo, capaces de reducir las partículas producidas por el tallo que desprenden el característico olor a marihuana y que supone uno de los mayores inconvenientes del cultivo indoor.

Ten en cuenta además que, a falta de dos semanas para comenzar a tallar la planta, debes reducir la cantidad de riego a unos 150 ml por planta y día. De este modo, te aseguras de que la planta cuente con el nivel de humedad óptimo para su consumo tras unas semanas de secado.